Mi adoradísima Nany:
Veo que escogiste un tema muy importante pero del que se sabe relativamente poco.
Efectivamente, antiguamente, hasta hace unos cuarenta años poco más o menos, el tema de la hora exacta de nacimiento siempre fue un auténtico quebradero de cabeza, y es más, generalmente desconfío cuando me dan unos datos que como hora tiene una "hora redonda" (o sea, a en punto), pues hay muchas posibilidades de que esa hora no sea real.
Como bien decías, por entonces se venía a indicar la hora con una referencia tan subjetiva como "la hora de comer", o como en el caso de aquel hombre al que le levanté la carta, "la hora de los toros". Es tremendamente subjetiva no ya sólo porque no es exacta, sino también porque ¿cuál es la hora de comer, de cenar, de la siesta, etc., para esa familia? Todos sabemos de personas que comen a la una y media de la tarde (como los vecinos del piso de abajo), otras a las dos, otras a las tres o pasadas las tres, etc. Por otro lado, no sé por qué extraña razón la gente tiene la creencia de que para saber la hora de nacimiento de uno hay que preguntárselo a mamá. Pero vamos a ver, ¿cómo narices va a estar pendiente de la hora exacta en el reloj, con todo lo que estaba pasando en ese momento? Suele ser en muchos casos la abuela, la que tiene la idea más exacta de la hora, aunque sin olvidar en ningún momento lo que estábamos hablando antes.
Me hiciste sonreír al aludir a uno de los casos más extremos que conozco, la de una mujer vallisoletana que nació un día 29, pero que la registraron como nacida el día 30, porque ese día era San Fernando, y se trataba de una familia muy católica que seguía la costumbre de llamar a sus hijos según el santo del día, y el padre tenía una querencia muy especial por San Fernando. Pero con casos así, ¿cómo narices va a trabajar una con seriedad si luego resulta que el análisis era como para una persona distinta, con esos datos?
Eso de la inexactitud de los datos iba relacionado con el hecho, como apuntaban en un reportaje de Informe Semanal recientemente, de que los nacimientos ocurrían en casa, a donde acudía el médico. Ha sido desde que se empezó a extender la costumbre de acudir al hospital para el parto. La comadrona tenía la función de anotar las horas, aunque he encontrado que en aquellos tiempos iniciales lo apuntaban por cuartos de hora (al menos en algunos sitios), de manera que no son exactos del todo. Con todo, ya aportan una base con la que poder trabajar con un mínimo de seriedad.
Y hace tiempo que ya las horas se indican de forma exacta, lo cual es un alivio. No dejo de estar alerta, sin embargo, ante la posibilidad de que los datos puedan estar equivocados, pues aún perdura el margen de error, por pequeño que éste sea.
He oído en el reportaje mencionado anteriormente, que se extiende la idea de recuperar la costumbre de tener a los niños en casa, en vez del hospital. Lo comprendo muy bien, y me parece muy bien. Sólo espero, por la parte que nos toca a los del ramo, que no vuelvan los tiempos de los datos inexactos. Es lo que me preocupa en ese sentido.
Cuando me topo con una carta de la que tengo la seguridad, o al menos la sospecha, de que la hora no está bien, entonces procedo a lo que se llama "rectificación de la hora", ésta es una técnica astrológica cuyo objetivo es, como dice el nombre, rectificar una hora errónea, para tener la carta correcta.
En esencia, consiste en una técnica similar a la de los tránsitos, pero a la inversa, me explico. Cuando analizamos el futuro de una carta, se suele recurrir generalmente a los tránsitos, y ver los aspectos que hacen los planetas en tránsito a los planetas natales y otros puntos de la carta, así como a sus entradas a las correspondientes cartas. Por poner un ejemplo "grosso modo", los tránsitos que involucran a la casa siete tiene que ver en muchos casos con el matrimonio, por ejemplo. Pues bien, para rectificar la hora, se procede a hacerlo a la inversa: dado un acontecimiento, ver los tránsitos de ese momento, y corregir las casas y otros puntos, avanzando o retrasando la hora. Para que una rectificación de hora sea fiable, es recomendable hacerlo con una serie de unos diez o doce acontecimientos en la vida de una persona.
Voy a explicarme de otra manera, cuando una persona tiene una carta cuya hora de nacimiento no es correcta, se le pide a esta persona una serie de eventos importantes de su vida, y con ellos, se analiza los tránsitos de cada uno de esos acontecimientos (cada uno de ellos tiene en la mayor parte de los casos tránsitos característicos), y se comprueba la diferencia que hay con lo que estimamos que debería ser si la carta es correcta. Vamos ajustando esa diferencia hasta que la carta y sus tránsitos encajan con todos los acontecimientos. La nueva hora de nacimiento será la hora rectificada.
Hay gente que se preguntará qué importancia puede tener esa diferencia de hora. Pues puede tener muchísima importancia. Veamos... Hay muchas cartas que, para realizar simplemente un análisis psicológico, podría ser aceptable un margen de error de diez minutos, pongamos por caso. Si es sólo eso, y en esas cartas. Otras, incluso un margen de error de cinco minutos ya marca diferencias importantes (un planeta o varios que terminan en una casa distinta, por ejemplo.
Los tránsitos con respecto a la carta astral, tienen una tolerancia relativamente alta con esos márgenes de error, cuando se trata de cosas que no se precisa saber cuándo sucede con exactitud milimétrica, algo como: "el viaje será el fin de semana XX". Pero la cosa cambia si se precisa una mayor exactitud, tal como saber a qué día y hora sucederá algo. Es más, la precisión del análisis de tránsitos está en relación directa con la precisión de los datos de nacimiento. Cuando esos datos son exactos al minuto, se puede ser capaz de concretar acontecimientos con exactitud de menos de un minuto de margen de error en bastantes casos. Esto es algo que me consta por experiencia.
Pero, sigo con el tema. Hablábamos de una tolerancia relativamente alta con ciertos márgenes de error en muchos casos. Pues bien, esa tolerancia desaparece si empezamos a hablar de técnicas de predicción más precisas que los tránsitos, como son las progresiones y direcciones. En las progresiones secundarias por ejemplo, se trabaja con el concepto: "día por año", es decir, un día de progresión equivale a un año de vida. Esta también se ha de tener en cuenta con las casas, y cuatro minutos de error varía un grado las casas, lo que supone que un análisis predictivo realizada en base a direcciones, puede tener un margen de error de un año, con esos cuatro minutos. En este tipo de técnicas, la vida de una persona está abarcada en torno a los 90 días siguientes al nacimiento. Cuatro minutos ya es demasiado.
Y todavía hay técnicas de dirección mucho más precisas, pero menos utilizadas en el conjunto de astrólogos, nos referimos a las antiquísimas direcciones de relación "un minuto por año", en la cual toda la vida de una persona está concentrada en la hora y media siguiente al nacimiento. ¿Te imaginas un margen de error de quince minutos en una técnica en la que abarcas toda una vida en hora y media de efemérides?
La rectificación de hora es importantísima, siempre, aunque por supuesto, esa importancia lo es más o menos en función de lo que se busca, cuando más precisos son los resultados que quieres (o exiges) tener, más preciso debe ser esa hora de nacimiento. A mí personalmente me agrada más trabajar con cartas de las cuales me dan los datos exactos, por la seguridad que me da el saber que un análisis preciso que realice, será exacto.
Me preguntabas cómo realizo la rectificación de la hora, te comento así en líneas generales mi técnica: solicito a la persona una serie de eventos importantes que le haya sucedido, y cuándo sucedió. No sólo el día, también la hora si es posible. Para una primera aproximación utilizo los planetas lentos para ese cálculo. Muchos acontecimientos suelen tener relación con la entrada de uno de tales planetas a una casa, o un aspecto a alguno de los puntos sensibles de dicha carta (Ascendente, Medio Cielo...). Compruebo dónde se encontraban los planetas en cada uno de los momentos de la lista de sucesos, y por el número de grados que se adelanta o atrasa para la entrada o el aspecto a alguno de los puntos, voy rectificando la hora de nacimiento (ya se sabe, cuatro minutos cada grado). Realizada la primera aproximación, verifico de nuevo todos los acontecimientos con los tránsitos utilizando la carta provisionalmente rectificada. Si ha salido bien a la primera, todo coincidirá como un reloj: entradas y aspectos a casas, a puntos sensibles, a planetas... De hecho, cuando das con la hora correcta, la carta te genera una "sensación" especial fácilmente reconocible: funciona como un reloj.
Es posible que no me queda del todo claro, en algunas cartas, así que recurro a las progresiones en combinación con los tránsitos, para ajustar las casas. Pocas veces es necesario, pero a veces es en las progresiones donde están los detalles que buscas, y no en los tránsitos, o no sólo en los tránsitos.
Espero haber contribuido a aclarar qué es una rectificación de hora, por qué es tan importante y cómo se realiza. Muchos besos
Mercurania